lunes, 13 de abril de 2026
Caballero sin espada (Frank Capra). 1939
La pregunta es cómo una película tan ñoña y buenista, tan antigua y básica, sigue funcionando hoy día. Pero funciona. A pesar de conocer al dedillo esa imagen tan repetida de James Stewart sufriendo las adversidades del destino (pasándose la mano por la cara sudorosa), a pesar de saber que Capra era un trepa interesado sobre todo en su promoción personal (léanse sus memorias, que hasta en el título reflejan ese afán tan norteamericano de triunfar, de no ser un looser), la película funciona. Y quizá funciona porque no se pierde en detalles ni en planos psicologizantes e inútiles, tiene una buena historia (un panoli al que meten en política para mangonearlo, y que se rebela contra su destino) y la cuenta de un modo efectivo, no hay tiempo que perder (aunque algunos detalles no queden explicados con claridad), y en la escena final la verdad triunfa, el amor triunfa, echamos una lagrimita emocionada y terminamos reconfortados. Un estilo que funciona pero que no volverá porque para ello el mundo tendría que recuperar su inocencia.
domingo, 12 de abril de 2026
Larvas
La gente vive encerrada en sus pensamientos como larvas.
Milorad Paviç
sábado, 11 de abril de 2026
Cómo encontré al autor de mi necrológica (Jaroslav Hasek)
Una serie de artículos y relatos unidos, al parecer, por su
carácter humorístico aunque sin ninguna unidad argumental. Bien que algunos resultan
tontorrones y dejan el sabor de la nadería, Hasek demuestra su facilidad para
contar historias. Gustan especialmente los más extensos, como las Historias del
vivero de Razice, que recuerdan las Memorias de un cazador de Turguenev,
historias sin un nexo preciso, si acaso que se desarrollan en lugares cercanos,
pero donde Hasek da rienda suelta a su inventiva y a su facilidad para contar
anécdotas que terminan teniendo un tono vital, divertido y, pese a ello, un
cierto poso moral, un sabor a lo antiguo y melancólico.
En las historias más autobiográficas, Hasek se
presenta como un personaje amigo de la juerga, bebedor empedernido y un tanto
amoral. También hay algunas historietas donde describe las penalidades, sobre
todo económicas, del escritor de gacetillas y artículos en aquel tiempo
(principios del siglo XX).
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