Por eso de viajar solo, que quien viaja solo no tiene con quien conversar, el viajero Saramago conversa consigo mismo, y a sí mismo se llama el viajero. Esa es la primera norma. La segunda es considerar que viajar es descubrir, y aunque el viajero va pertrechado de mapa y cabalga un utilitario, no duda en hacer y rehacer sus caminos, tomando los desvíos que le salen al encuentro, guiado por el vuelo de un milano o no deteniéndose donde estaba prevista la parada, al capricho. Pero el viajero sabe lo que quiere, y tiene especial querencia por iglesias de determinada piedra, por aldeas de determinada altura, aunque el camino o la guardesa de las llaves no lo pongan fácil a veces. Y así va el viajero bajando por Portugal, tras entrar por las cercanías de Bragança, atravesando Tras-os-Montes, siguiendo el curso de ríos grandes y pequeños, descubriendo rostros de la Beira o el Alentejo, hasta llegar a las playas del Algarve y su bullicio turístico (ya en los 80). El viajero ama Portugal, pero Portugal también le enfada y desanima. Casi podría decirse, dejándose llevar por un poético arranque, que el viajero es Portugal.
Fiambre de caballo
Una colección de naderías
miércoles, 6 de mayo de 2026
martes, 5 de mayo de 2026
absurdo
Váyase a predicar esa filosofía a Grecia, donde hace calor y huele a naranjas, que aquí no va con el clima.
Chéjov
lunes, 4 de mayo de 2026
Señor Kafka (Bohumil Hrabal)
Muy conmovido todavía por la precisión y la belleza de este libro de cuentos de Hrabal. Son siete cuentos donde despliega un universo que se mantiene de un cuento a otro, una Praga suburbial llena de basura y de instalaciones industriales, de acerías donde el sueño nuevo del hombre socialista se convierte en pesadilla, una Praga maravillosa, de posguerra, llena de amputados y de mujeres hermosas, historias de chinches y de brutalidad de la que surge la belleza más asombrosa, una Praga transformada en selva tropical "lo real maravilloso" está pasado por el tamiz del fino humor de Hrabal. El primero y el último cuento son más prosa poética, sin un argumento claro, que permiten entrar y salir del libro abriendo los ojos a otras realidades, mientras que la parte central tiene una línea más argumentada, tras la que se supone que el protagonista observa su mundo desde los asombrados ojos de ese tal Kafka.
domingo, 3 de mayo de 2026
Vie de Gérard Fulmard (Jean Echenoz)
Después de haber leído Je m'en vais y Ravel, tenía el vago recuerdo de novelas que me habían atrapado pero que habían también conseguido mostrarme una manera distinta de contar, un tono a la vez apacible y que intentaba enseñar el revés de personajes que, a pesar de la distancia que la nueva novela impone, me habían interesado.
Esta reciente novela de Echenoz me ha resultado, por el contrario, incomprensible, mal hilada, con personajes que apenas se esbozan, y todo ello contado en un tono que pretende ser ingenioso e incluso humorístico pero que no alcanza ni siquiera un mínimo de calidad. Tentado varias veces de abandonarla, la he leído hasta el final y, al terminar, he tenido la seguridad de que tenía que haberla dejado mucho antes. Novela mala de solemnidad. Se supone que quiere contar la vida de Fulmard, cuando el personaje es el menos interesante de toda la trama. ¿Qué pretendía contar Echenoz? Sea cual fuere, sólo consigue algo que no llega a la categoría de libro, y que a él lo sitúa en el panteón de los autores a olvidar.
sábado, 2 de mayo de 2026
La utilidad de lo inútil (Nuccio Ordine)
Y Ordine lo subtitula como manifiesto, pues este pequeño libro no es más que un alegato en defensa de la libertad del estudioso, y de la imposibilidad de conseguir ningún logro importante en cualquiera de los campos del saber humano (de los estudios humanistas hasta las ciencias consideradas como más puras) si el único faro que guía estos estudios es el rendimiento económico y la utilidad de los mismos. Así, el autor va desde una defensa a ultranza de los estudios humanísticos, económicamente inútiles pero que permiten profundizar y guiar en la verdad, el amor y la dignidad de lo humano, hasta una alabanza de los estudios científicos a los que ningún rendimiento pecuniario se les puede sacar (aunque, con el tiempo, probablemente sean la base para avances de la humanidad). De ahí se deriva una defensa cerrada de una universidad alejada del beneficio económico como única meta, y una crítica mordaz, trufada de citas de los clásicos, del afán de lucro actual. Y para ello recuerda a Montaigne: "Es el gozar, no el poseer, lo que nos hace felices".
viernes, 1 de mayo de 2026
tiempo
El tiempo huye si no lo ocupas; y aunque lo ocupes, huye.
Séneca
jueves, 30 de abril de 2026
Sueños (Akira Kurosawa) 1990
No necesita Kurosawa, igual que le pasa a Buñuel, o a Bergman, recurrir a artificios para mostrarnos sus sueños, que sería tanto como decir sus obsesiones. La película es como una colección de cuentos, donde cada uno cobra sentido por sí mismo y tiene su propio estilo, y creo que podría verse como una sucesión de cortos. Pero la maestría de Kurosawa está ahí, es indiscutible por cuanto es capaz de conmovernos a poco que desarrolla sus historias, en las que con frecuencia está presente la culpa (el niño que ha visto los zorros, el comandante que ha enviado a la muerte a sus soldados...) y el miedo al desastre, sobre todo nuclear y ecológico (en los últimos sueños). Si hubiera que buscar moralejas en estas historias cortas, ésta sería que el hombre es un animal estúpido, incapaz de comprender que necesita cuidar de la naturaleza por su propia supervivencia.
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