sábado, 9 de mayo de 2026

realidad

 Las realidades del alma, aún no siendo visibles ni palpables, no son por ello menos reales.
Victor Hugo

viernes, 8 de mayo de 2026

La guardia (Nikos Kavvadías)

 Cuando un poeta como Alberti se pone a escribir prosa, todo es grandilocuencia y un maravillarse ante lo vivido y recordado. Cuando un poeta como Kavvadías escribe su única novela, no encontramos ni un atisbo de poesía, o si acaso la poesía es la que podríamos hallar en los libros de Genet, un mundo suburbial, de marineros que echan pestes de lo que están viviendo pero también de aquello que dejaron atrás, un mundo de prostitutas y de cigarrillos que la humedad ha deshecho, de contrabando y de enfermedades venéreas. En una sucesión de guardias a bordo, los personajes nos cuentan sus historias, maldicen y lloran, todo en un lenguaje sucio y directo. No existe realmente un hilo argumental, todo se supone que transcurre entre los 30 y los 50, entre Grecia y China, entre el peligro y la calma chicha. Y sí, hay poesía entre tanta basura, pero es una poesía que se pega a la piel, como la roña.



jueves, 7 de mayo de 2026

rencor

 que la guerra se prolongara, aunque fuera innecesaria; que se prolongara incluso más allá de sí misma, a lo largo de una rencorosa, sórdida y vengativa paz
Juan Benet

miércoles, 6 de mayo de 2026

Viaje a Portugal (José Saramago)

 Por eso de viajar solo, que quien viaja solo no tiene con quien conversar, el viajero Saramago conversa consigo mismo, y a sí mismo se llama el viajero. Esa es la primera norma. La segunda es considerar que viajar es descubrir, y aunque el viajero va pertrechado de mapa y cabalga un utilitario, no duda en hacer y rehacer sus caminos, tomando los desvíos que le salen al encuentro, guiado por el vuelo de un milano o no deteniéndose donde estaba prevista la parada, al capricho. Pero el viajero sabe lo que quiere, y tiene especial querencia por iglesias de determinada piedra, por aldeas de determinada altura, aunque el camino o la guardesa de las llaves no lo pongan fácil a veces. Y así va el viajero bajando por Portugal, tras entrar por las cercanías de Bragança, atravesando Tras-os-Montes, siguiendo el curso de ríos grandes y pequeños, descubriendo rostros de la Beira o el Alentejo, hasta llegar a las playas del Algarve y su bullicio turístico (ya en los 80). El viajero ama Portugal, pero Portugal también le enfada y desanima. Casi podría decirse, dejándose llevar por un poético arranque, que el viajero es Portugal.



martes, 5 de mayo de 2026

absurdo

 Váyase a predicar esa filosofía a Grecia, donde hace calor y huele a naranjas, que aquí no va con el clima.
Chéjov

lunes, 4 de mayo de 2026

Señor Kafka (Bohumil Hrabal)



 Muy conmovido todavía por la precisión y la belleza de este libro de cuentos de Hrabal. Son siete cuentos donde despliega un universo que se mantiene de un cuento a otro, una Praga suburbial llena de basura y de instalaciones industriales, de acerías donde el sueño nuevo del hombre socialista se convierte en pesadilla, una Praga maravillosa, de posguerra, llena de amputados y de mujeres hermosas, historias de chinches y de brutalidad de la que surge la belleza más asombrosa, una Praga transformada en selva tropical "lo real maravilloso" está pasado por el tamiz del fino humor de Hrabal. El primero y el último cuento son más prosa poética, sin un argumento claro, que permiten entrar y salir del libro abriendo los ojos a otras realidades, mientras que la parte central tiene una línea más argumentada, tras la que se supone que el protagonista observa su mundo desde los asombrados ojos de ese tal Kafka.

domingo, 3 de mayo de 2026

Vie de Gérard Fulmard (Jean Echenoz)

 Después de haber leído Je m'en vais y Ravel, tenía el vago recuerdo de novelas que me habían atrapado pero que habían también conseguido mostrarme una manera distinta de contar, un tono a la vez apacible y que intentaba enseñar el revés de personajes que, a pesar de la distancia que la nueva novela impone, me habían interesado.
Esta reciente novela de Echenoz me ha resultado, por el contrario, incomprensible, mal hilada, con personajes que apenas se esbozan, y todo ello contado en un tono que pretende ser ingenioso e incluso humorístico pero que no alcanza ni siquiera un mínimo de calidad. Tentado varias veces de abandonarla, la he leído hasta el final y, al terminar, he tenido la seguridad de que tenía que haberla dejado mucho antes. Novela mala de solemnidad. Se supone que quiere contar la vida de Fulmard, cuando el personaje es el menos interesante de toda la trama. ¿Qué pretendía contar Echenoz? Sea cual fuere, sólo consigue algo que no llega a la categoría de libro, y que a él lo sitúa en el panteón de los autores a olvidar.