Con un lenguaje muy directo, Parra pone en pie con mucha (aparente) facilidad una serie de historias duras. Es una colección de cuentos ambientados en Lima, en una Lima suburbial y difícil para la serie de perdedores que se expresan en un argot fácilmente deducible para los no peruanos. Son historias duras de drogadictos, prostitutas, borrachos y ladronzuelos que no luchan por sobrevivir, que a gritos piden acabar ya con su agonía. No es una Lima para turistas o clase media, no es Miraflores o Barranco, y está contada con frases cortas y con una especial habilidad para el diálogo incisivo. Libro notable que describe sin sentimentalismo, que narra como por necesidad, historias que alguien tiene que contar aunque no gusten.
Fiambre de caballo
Una colección de naderías
martes, 12 de mayo de 2026
lunes, 11 de mayo de 2026
jueces
el villano se siente seguro cuando se viste con la toga del magistrado
Samuel Johnson
domingo, 10 de mayo de 2026
De la estupidez a la locura (Umberto Eco)
Un compendio de artículos periodísticos de un filósofo y humanista metido a opinador y pendiente de los asuntos del mundo en los primeros quince años del nuevo siglo. Se ocupa mucho de la influencia de los cambios tecnológicos en la sociedad de un tiempo que ya casi no es el suyo, casi siempre con un tono de viejo cascarrabias que recuerda el de Ferlosio (entre intelectuales anda el juego), comparando sus recuerdos de niñez y mocedad con lo que ve por la calle día a día o lo que lee en los periódicos. Aplica consideraciones filosóficas a esos sucesos, y en ello nuestro tiempo, digámoslo así, no sale bien parado (de ahí el título, aunque creo que el original no tenía mucho que ver). También aparecen algunos personajes de la actualidad italiana de los que carezco de referencias, salvo las del ínclito Berlusconi, que no necesita presentación y sobre el que acaso resulta demasiado fácil hacer mofa. De cualquier manera, es un libro un tanto adictivo por la fácil prosa de Eco y por las anécdotas y recuerdos que continuamente trae a colación, trufadas de referencias a la historia, a la mitología y a la filosofía. Un disfrute.
sábado, 9 de mayo de 2026
realidad
Las realidades del alma, aún no siendo visibles ni palpables, no son por ello menos reales.
Victor Hugo
viernes, 8 de mayo de 2026
La guardia (Nikos Kavvadías)
Cuando un poeta como Alberti se pone a escribir prosa, todo es grandilocuencia y un maravillarse ante lo vivido y recordado. Cuando un poeta como Kavvadías escribe su única novela, no encontramos ni un atisbo de poesía, o si acaso la poesía es la que podríamos hallar en los libros de Genet, un mundo suburbial, de marineros que echan pestes de lo que están viviendo pero también de aquello que dejaron atrás, un mundo de prostitutas y de cigarrillos que la humedad ha deshecho, de contrabando y de enfermedades venéreas. En una sucesión de guardias a bordo, los personajes nos cuentan sus historias, maldicen y lloran, todo en un lenguaje sucio y directo. No existe realmente un hilo argumental, todo se supone que transcurre entre los 30 y los 50, entre Grecia y China, entre el peligro y la calma chicha. Y sí, hay poesía entre tanta basura, pero es una poesía que se pega a la piel, como la roña.
jueves, 7 de mayo de 2026
rencor
que la guerra se prolongara, aunque fuera innecesaria; que se prolongara incluso más allá de sí misma, a lo largo de una rencorosa, sórdida y vengativa paz
Juan Benet
miércoles, 6 de mayo de 2026
Viaje a Portugal (José Saramago)
Por eso de viajar solo, que quien viaja solo no tiene con quien conversar, el viajero Saramago conversa consigo mismo, y a sí mismo se llama el viajero. Esa es la primera norma. La segunda es considerar que viajar es descubrir, y aunque el viajero va pertrechado de mapa y cabalga un utilitario, no duda en hacer y rehacer sus caminos, tomando los desvíos que le salen al encuentro, guiado por el vuelo de un milano o no deteniéndose donde estaba prevista la parada, al capricho. Pero el viajero sabe lo que quiere, y tiene especial querencia por iglesias de determinada piedra, por aldeas de determinada altura, aunque el camino o la guardesa de las llaves no lo pongan fácil a veces. Y así va el viajero bajando por Portugal, tras entrar por las cercanías de Bragança, atravesando Tras-os-Montes, siguiendo el curso de ríos grandes y pequeños, descubriendo rostros de la Beira o el Alentejo, hasta llegar a las playas del Algarve y su bullicio turístico (ya en los 80). El viajero ama Portugal, pero Portugal también le enfada y desanima. Casi podría decirse, dejándose llevar por un poético arranque, que el viajero es Portugal.
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