lunes, 20 de abril de 2026

Nos habíamos querido tanto (Ettore Scola). 1974

Ir a ver una película sobre la historia reciente de Italia y encontrarnos con una película sobre el desencanto ("creíamos poder cambiar el mundo y el mundo nos cambió a nosotros"), o ir a ver una película sobre el desencanto y encontrarnos una película que desborda de homenajes al cine, o de cómo el cine ha ido también modelando nuestra experiencia de la vida (el recreación de El acorazado Potemkin, el set de rodaje de La dolce vita, el discurso de Vittorio de Sica), en fin, una película con multitud de lecturas, donde cuatro personajes se reencuentran y vuelven a perderse, nada más realista, y todo ello con un guion magnífico lleno de avances y retrocesos en los que algunos detalles técnicos (el uso del blanco y negro, la escena felliniana en el desguace de coches) nos dan una idea de la maestría de Scola, capaz de hablar sin grandilocuencia de las cosas importantes, dejándonos atisbos de esperanza al hablarnos de las miserias del mundo.


domingo, 19 de abril de 2026

El malogrado (Thomas Bernhard)

Muy original, Bernhard crea un trío de personajes que han coincidido en un momento de sus vidas, durante su formación como pianistas de élite en Salzburgo, pero que toman después rumbos distintos, uno es el narrador, que ha renunciado a su carrera como pianista para dedicarse a la literatura (aunque nada consigue en este campo, es sólo una tendencia que le permite huir), el otro es un pianista consagrado, Glen Gould, que persevera y consigue éxito aunque también se aísla y huye del mundo construyéndose una cabaña en el bosque, y el tercero es Wertheimer, el malogrado, el principal protagonista, que también renuncia al piano para dedicarse a la filosofía pero que realmente nada crea en ese campo, lleva la marca del fracaso desde el principio, como detecta Gould, y también huye y se recluye con una hermana a la que martiriza. La escritura de Bernhard es concéntrica y repetitiva, se acerca y se aleja de su objetivo, consciente de que lo que busca es inaprensible, sabiendo que esa esencia de lo humano no podrá alcanzarla nunca.


sábado, 18 de abril de 2026

solemnes

Contrario a lo que podía esperarse de personas inteligentes, reírse de uno mismo termina por hacer que los demás lo escuchen a uno con ligereza y dejen de tomarlo en cuenta, pues, aunque lo niega, la gente en realidad no es muy sutil y respeta en secreto a los solemnes, o si no los respeta por lo menos los teme, y del miedo a la reverencia no hay más que un paso.
Augusto Monterroso 

viernes, 17 de abril de 2026

víctimas

la ciudad, poblada por dos clases de personas, los que hacen negocios y sus víctimas 
Thomas Bernhard

jueves, 16 de abril de 2026

Diarios (John Cheever)



Lo monumental de estos diarios no es su tamaño (aunque extensos son) sino la sensación de batalla, de abatimiento y, finalmente, de derrota que transmiten. Supongamos que alguien se gana la vida escribiendo ficción, contando cuentos, pero que guarda consigo mismo, escondido en libretas baratas, un diálogo que se pretende sincero, último, a algo así saben los diarios, aunque estoy seguro de que toda esta sinceridad no dejaba de tener el sabor de una cierta pose, como sabiendo que incluso al final quedaría algo así como un espacio al que podríamos llamar posteridad. Todo esto no quiere decir que no suframos con Cheever a través de las décadas transcurridas en sus diarios, porque de sufrimiento trata esta vida: una continua batalla contra sus apetencias sexuales, contra su mujer (el personaje más extraño de todos), contra ese "triunfo literario" que parecía resistírsele siempre (aunque estuviese triunfando), contra todo y contra todos, en esa manera tan norteamericana de entender la vida. Aunque al final triunfase, alcohólico rehabilitado y homosexual confeso, los diarios nos hablan de un hombre que pasó su vida buscando una botella.

miércoles, 15 de abril de 2026

Lectura fácil (Cristina Morales)

Sorprende un tanto que ganase el Herralde de novela en tanto no es una novela, más parece uno de esos inventos de Oulipo donde se mezclan pretendidas actas judiciales con textos escritos por guasap, fanzines y una especie de monólogos anticapitalistas que terminan por convertirse en literatura erótica. Aunque todo eso no desmerece el libro, que es muy divertido y provocador, y pone el dedo en la llaga de muchos problemas actuales. Así, entre tanta boutade hay sitio para el problema actual de la vivienda, la precariedad del trabajo juvenil o el papel de los servicios sociales para con los discapacitados. Respecto a esto y a otras muchas cuestiones, el texto es liberador porque su carácter de ficción le permite pasarse por la entrepierna todo lo políticamente correcto y dar una bofetada a tanto bienpensante de derechas y de izquierdas, españolista e independentista, macho-facho y mocita de la CUP. Y eso se agradece.


martes, 14 de abril de 2026

seriedad

Yorick tenía por naturaleza una antipatía y una aversión invencibles hacia la seriedad, no hacia la seriedad como tal, pues cuando se requería seriedad él era el más serio o grave de los mortales durante días o semanas enteras, sino que era un acérrimo enemigo de ella cuando se la afectaba, y sólo le declaraba la guerra abierta cuando aparecía como tapadera para la ignorancia o la sandez.
Laurence Sterne