La originalidad del mensaje de Grimal, ilustre latinista, es vincular la pervivencia de la cultura romana hasta nuestros días con el hecho de que no se trataba sólo de una serie de conquistas territoriales conseguidas con más o menos fiereza o ingenio, sino que Roma aportó al mundo un sistema, una estructura compleja que daba sentido a que los dominados hayan terminado lo romano a su lengua y a su propia cultura, y es por ello que el libro se subtitula vida, costumbres, leyes, artes, porque Grimal no sólo hace una descripción de sucesos históricos, sino que sobre todo se detiene en dibujar un fresco colorido de cómo era la vida bajo el imperio, cómo fueron evolucionando las leyes y costumbres hasta hacer que los romanos se sintiesen miembros de una entidad, la patria (la tierra de nuestros padres), por la que les merecía la pena vivir y morir.
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