La Catedral es un bar, y el libro mezcla los monólogos de dos personas que se cuentan sus historias en dicho bar. La estructura es magnífica, como cuando dos conversan y sus historias se entrecruzan, con saltos en el tiempo, con idas y venidas, con una descripción de su momento histórico y de sus devenires personales. Aunque al principio resulta confusa, una vez que el lector se ubica la narración fluye y el arte de Vargas Llosa como narrador se impone, y dibuja la historia de un Perú de mitad del siglo XX dominado por esas familias de clase alta, los dueños de todo aquello, que en sus manejos se alían y enfrentan con personajes turbios, con inocentes desgraciados, con presuntos revolucionarios que vuelven al redil una vez desencantados por angustias personales y sexuales que dominan un fresco magnífico de un momento histórico sobre el que sobrevuela la icónica frase del inicio: ¿En qué momento se había jodido el Perú? Más que un libro, una grandiosa obra de arquitectura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario