martes, 19 de mayo de 2026

Pepita Jiménez (Juan Valera)

 Cuando en el bachillerato nos nombraban a los autores más destacados del XIX, siempre aparecía Valera como representante de su época, y esta novela como su obra cumbre. Supongo que los que esto proclamaban no se la habían leído. Pepita Jiménez es un libro ñoño, infumable, aburrido, donde los acontecimientos se desarrollan de la manera más previsible, donde los personajes son de cartón piedra y sus palabras no parecen salidas de boca humana sino de un manual de prosas rimbombantes. Nada humano hay tras ellos. La historia parece el argumento de una película de Disney, aunque con un vocabulario propio de novela de caballerías, lleno de referencias mitológicas y bíblicas cuya única finalidad es demostrar lo culto que era este señor.
  Lo más divertido es cuando, hacia el final, el autor, tercera persona omnisciente, derriba la cuarta pared y conversa con el lector para explicarle que no es éste un librillo romántico al uso. ¡No, qué va!



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