Aunque publicado en 1960, parece un libro del siglo XIX, por su temática, por el modo en que está escrito, por el ambiente, por todo. Un vividor se enfrenta a una crisis de conciencia: gran mujeriego, tentado por el robo, todo empieza a salirle mal y cae en la cuenta de la futilidad de su existencia, lo que le lleva a renunciar a la vida y a convertirse en una especie de monje que batalla hasta el final con sus dudas sobre la existencia de Dios. He llegado a pensar que el amigo que me envió este libro en particular lo hizo por un motivo oculto, como si quisiera contarme que también él es presa de dudas y remordimientos, aunque después lo he desechado, qué tontería. Eso sí, el libro, la historia, te atrapa y no te suelta hasta el final es un libro muy ameno aunque me resulte imposible reconocerme o identificarme con el protagonista.
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